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Luz Andrea Quiroz Hernández

retrato · artesana · telar de cintura · hablante de mixteco

Luz Andrea Quiroz Hernández

«En mi caso no manejo escritura, lo hablo. El mixteco te lo enseñan las abuelitas, tus papás en tu casa.»

Luz Andrea Quiroz Hernández

Mujer, oaxaqueña, indígena, artesana, madre, esposa y muy ambiciosa, aunque no sé si es el orden en que a ella le gustaría que la describiera. Todas ellas son Luz Andrea Quiroz Hernández. Mujer originaria de San Juan Colorado, Estado de Oaxaca; pueblo en donde aún es posible ver algunas casas de adobe y techadas con tejas rojas y plataneras rebozando de fruto. Indígena bilingüe. La lengua materna de Andrea no es el español, este idioma lo aprendió en la escuela. Ella es mixteco hablante, aunque no sabe escribirlo.

Andrea es un ejemplo de la multiculturalidad que tiene Valle de Chalco Solidaridad. Además de su lengua, Andrea trabaja y fomenta su trabajo en el telar de cintura y, en menor medida, la gastronomía de su lugar de origen. Ese trabajo lo difunde en ferias artesanales; actividades que le han permitido crear una red colaborativa con otros artesanos.

Andrea, además, es madre de dos hijas, que procreó con su esposo, a quien no conocía y cuyo único contacto fue la vía telefónica durante tres o cuatro meses. Él fue quien la trajo a vivir a Valle de Chalco Solidaridad, a los 15 años. Aunque inicialmente Andrea estuvo reticente a enseñarle a hablar mixteco a su primera hija, por temor a la discriminación que sufrieron ella y sus allegados, hoy trabaja por la preservación de su lengua.

Ambiciosa, término que no se debe entender de manera negativa, sino como una mujer que tiene sueños y metas que cumplir y que trabaja por hacerlo. Su labor en el telar de cintura la ha posicionado en un lugar en el que ahora se permite solicitar más espacios para sus compañeros artesanos. Andrea es una de las muchas mujeres que llegaron a vivir a Valle de Chalco y que tienen muchas historias que contar.

la entrevista

Extractos de la entrevista grabada. Se condensó el hilo de la conversación; no se corrigió el habla.

¿De dónde eres y por qué viniste a vivir a Valle de Chalco?

Nací en un pueblito que se llama San Juan Colorado. Pertenecemos al estado de Oaxaca, hablamos nuestra lengua materna que es el mixteco. Vine porque me junté con mi esposo, y como él ya vivía aquí en Valle de Chalco, pues fue por mí y por eso me quedé aquí. Así no lo conocía como tal: hablamos como tres, cuatro meses, habló con mi papá y ya me vine con él. A los 15 años.

¿A qué te dedicas?

Me dedico a la artesanía, que es el telar de cintura, y un poquito a la gastronomía. Meto lo que son atoles, tamales, moles; cuando tenemos que salir a vender o cuando me piden, pues hago y entrego. Recetas tradicionales oaxaqueñas.

¿Dónde sueles vender tus productos?

Normalmente salgo a las ferias artesanales en los textiles, son más como eventos artesanales. En lo gastronómico es más en escuelas, maestros que me piden comidas tradicionales de mi comunidad. Igual si son zonas cercanas también salgo, porque tengo que trasladar las ollas, me es más complicado llevarlos a la ciudad. Salgo aquí cerca a vender, igual eventos donde se venden artesanías o culturales.

¿Qué instituciones favorecen la difusión de tu trabajo?

El museo, sí. Como anteriormente no se trabajaba así; ahora cuando me invitan siento que hablan un poquito sobre el trabajo artesanal, o lo presentan, o me apoyan a comprarlos, a consumir; siento que en esa parte sí. Y con Educación y Cultura lo mismo: cuando se gestionan los espacios, nos dan espacios donde ir a vender, y hasta ellos mismos apoyan al comercio.

¿Esos espacios satisfacen tus necesidades?

No del todo, por eso hay que salir a buscar otros espacios por fuera. Creo que el que den más espacios o que nos convoquen, que se hable, que haya un espacio fijo en Valle de Chalco, eso sería muy bueno; el que nos consideren más el gobierno o así, que se hable y que se dé más difusión, porque siento que es muy poca.

¿Y para los demás artesanos?

No solo a mí, sino que como somos muchos artesanos en Valle de Chalco, creo que muchos luego no tienen ese espacio. Siento que cuando ya te conocen te dan más, y a las personas que van empezando les es más difícil que se les dé ese espacio. Si hay otros apoyos como artesanos, creo que sí hay varios, pero no nos llegan: a lo mejor si no sabemos buscarlos, pues no llegan. Las instituciones sí podrían bajarlos para los artesanos de sus municipios. Nos hace falta que nos lleven de la mano, porque siendo artesanos no conocemos mucho de esas cosas.

¿Qué otras lenguas has identificado aquí?

Está el triqui, el mazateco, el zapoteco, el mío que es el mixteco. Acá arriba hay una señora, una abuelita que habla mazateco. De este lado está mi otra señora. Aquí en Valle de Chalco son muchas lenguas maternas. Hay varias compañeras que se dedican al bordado, punto de cruz, al hilvanado; otras que se dedican a la gastronomía. Hay más compañeras que se dedican igual al telar de cintura que no son de mi comunidad: son triquis, vienen de Chiapas, son diferentes, pero también son telares de cintura. Hay muchísimos.

¿Cuánto te tardas en elaborar una cinta?

Una cinta, como tres días yo ya la tengo. Si se le pone figuras ya tarda 15 días, si se le pone más y se le llena pues aumenta hasta un mes, depende. El nombre es el mismo, pero sí hay mucha diferencia porque cada quien urde diferente. Plasman cosas que ellos consideran o que se les enseña o lo que ven alrededor, que es igual a lo que nosotros hacemos, pero son muy diferentes.

¿Manejas escritura del mixteco?

En mi caso no manejo escritura, lo hablo. Sí creo que hay una escritura, yo no la aprendí, porque en sí el pueblo, todos los que nacen hablan el mixteco, todos los que nacen allá aprenden el mixteco, pero nunca se nos enseñó, porque en la escuela donde yo fui nunca se nos enseñó: siempre nos enseñaban español. Ahorita creo que ya están empezando a enseñar la escritura y también hay primarias donde ya lo meten. El mixteco te lo enseñan las abuelitas, tus papás en tu casa.

¿Le enseñaste la lengua a tus hijas?

He dado talleres de lengua, y en la casa intento. Mi niña la más grande ya está grande. Cuando quise enseñarle era complicado, porque sientes que te miran raro, o no sé, sientes que te hacen menos por hablar diferente a ellos. Cuando yo llegué acá, con mi niña la más grande, nunca le hablé, porque yo dije: no quiero que me la traten como me tratan a mí. Es como una forma de cuidarlos, pero creo que no hice bien. Ahorita, en la casa, intento hablarlo con las niñas; a lo mejor no me entienden al cien y les cuesta, pero hay palabras que ya van hablando las dos.

¿Qué les pedirías a las autoridades?

Como artesanos realmente no pedimos tanto: solamente que se nos visibilice más y que nos consideren para hacer eventos, o que hagan eventos para que se haga más difusión, y que los artesanos tengamos el comercio aquí en Valle de Chalco, porque en sí la mayoría salimos fuera de nuestro municipio; veo que hay más oportunidades en otros municipios que en Valle de Chalco a veces. Entonces sería eso: que se reuniera, que se hiciera algo más y más seguido, para que se conozca más y tengamos a lo mejor ya un lugar específico para poder vender nuestras piezas, cada mes, cada dos meses. Espero que ya sea como ese fin de tener el espacio y hacerlo seguido. Más establecido, más fijo, más formal.

Entrevista realizada por Sofía Torres Jiménez, 10 de noviembre de 2025, en el granero de la Hacienda de Xico.

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fotografías y textos de las y los participantes de los talleres — Valle de Chalco Solidaridad, 2024–2025.

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